jueves, 18 de octubre de 2007

Elogio del lateral izquierdo

El campo de fútbol, como estructura conformada de símbolos, como área de los abanderamientos permisibles, como sistema de coordenadas donde la memoria colectiva localiza un suceso, una acción histórica, una anécdota que ha trascendido el tiempo por su carácter fantástico, no siempre está lleno: a veces, la memoria ingrata, o el pensamiento, más receptivo a los espectaculares regates que diseñan impronunciables arabescos de la media cancha hacia el frente, se olvida de ciertas zonas del campo; ora fija como postales inamovibles, ora intercambia como cartitas de héroes entre escolares a la hora del recreo, los territorios del lugar común, las imágenes que reiteradamente invaden la pantalla chica en cada gesta mundialista, o las zonas que indiscutiblemente fueron del dominio de un solo hombre. Así, por ejemplo, la expresión defensa central, como zona, como territorio, casi siempre alude instantáneamente a las figuras de Frank Beckenbauer o Franco Baresi, los personajes o los heroicos guardianes de una retaguardia que se pretende sea inconquistable. Ambos conscientes que todo mecanismo de destrucción conlleva un algo de progresiva construcción, hicieron del libero la fuente de todo juego ofensivo y de la defensa un arte de sorpresiva desconstrucción.
Ese espacio, decía líneas atrás, que la memoria colectiva no logra llenar en la configuración histórica del campo de juego, siempre se ubica en la zona baja del lado izquierdo. De ahí tal vez que en el fútbol actual sean muchos los especialistas que se quejen de una crisis de laterales por ese sector. Y eso aunque siempre salgan a relucir dos nombres por encima de todos, y esos dos nombres sean de jugadores actualmente en activo, dignos de leyendas tejidas en escuadras cuya historial tiene mucho de épica: Roberto Carlos y Paolo Maldini. Sin embargo, contrario a Roberto Carlos, cuyo Real Madrid ya había forjado su estatura a la luz del Generalísimo, por la vía del espionaje industrial de piernas, la corrupción militarizada, el proteccionismo, la manipulación de los medios y el monopolio apabullante, Paolo Maldini sí contribuyó a la grandeza del Milán atravesando el campo minado de dos décadas, y gozando un palmarés que a nivel clubes, me atrevo a decirlo, hoy en día no tiene competencia para un jugador actual. Hijo del no menos legendario defensa central Cesare Maldini (número 5, Capitán indiscutible del Milán en los años 60s) Paolo Maldini ha hecho de la defensa una suerte de catecismo para que la caballerosidad no pierda fuerza ni rigor en las situaciones apremiantes. Además, le dio carácter y redimensionó una posición de gamberros encargados de sacar el balón por la línea de banda, al primer acoso del rival, e hizo del robo de balón una suerte de disciplina digna de los carteristas más finos de malasaña.
Cuando Paolo Maldini era niño, lo declaro una vez, le iba a la Juve. En esos años, La Vecchia Signora del Calcio era base de la selección azurra, y era comprensible que el hijo del más feroz de los rossoneros tuviera una debilidad producto de la moda. Además, en una época ajena al mercadeo inmisericorde de piernas, lejana de la carnicería mediática y del star sistem que convierte a los jugadores de futbol en el abrigo de mink de las grandes corporaciones, admirar a un jugador de fútbol representaba admirar a un soldado que cada semana va en la búsqueda de un pedazo de gloria en el campo propio o el del rival. Es admirar, también, la dimensión plena de terrenalidad de personajes que con el paso de los años se convertirán en figuras intercambiables, íconos de la fugacidad, sacerdotes de un progreso caníbal y despiadado.
Antes de Paolo Maldini, el lateral izquierdo sólo era un tipo fijo que procuraba exterminar los embates de los extremos derechos: esos bufones caracoleros que en Garrincha encontraron una suerte de símbolo que sintetizara sus búsquedas. Antes de Paolo Maldini, el lateral izquierdo era una suerte de ciberjugador, cuya mayor virtud era adquirir estilo a la hora de mandar el balón fuera.
Carlos Bilardo inventó la línea de tres, hacia mediados de los años 80s, y dotó de potencial ofensivo las bandas, no con lo que comúnmente llamamos carrileros, sino con algo que el argentino llama aún Marcador Volante: Papel que cumplen hoy en día jugadores como Zanetti, Alves, Oddo o Sagnol. Sí, todos son derechos o al menos juegan por el lado diestro. Siendo también diestro, Maldini decidió ir hacia el otro lado y junto a Roberto Carlos crear una tutela insuperable en ese sector.
Ganador de Cinco Copas de Campeones de Europa, de siete Scudetos, de cinco supercopas italianas y de cuatro supercopas europeas, Paolo Maldini aún le da tiempo para la modestia y declaró recientemente el propósito de seguir disputando un torneo (La Champion League) que es como su segunda piel.
Cuenta Maldini que mucha de su disciplina se la debe a Arrigo Sacchi. Cuando empezaba a convertirse en una estrella juvenil en el Milán de los años 8Os, bajo la tutela de Sacchi, a Paolo le molestaba que su entrenador se refiriera a él como Señor, procurando anteponer esta expresión en cualquier indicación de las prácticas. ¿Señor Maldini, puede hacer la diagonal sin obstruir el paso de su compañero? El valor contrastado con la paciencia, hicieron que finalmente Maldini enfrentara a su entrenador y le pidiera que ya no se refiriera a él como señor, estando tan joven, a lo que Sacchi le dijo: Si no tiene la seriedad para enfrentar este juego, Señor, es mejor que se vaya. Maldini no solo se quedó, sino que se convirtió en una de las historias más extraordinarias del fútbol mundial.

4 comentarios:

Yonathanhdz dijo...

Sin lugar a duda, no solo logras escribir de un modo en el que, uno termina de leer tu texto sin siquiera notarlo, aun que antes pensar " ese wey s epasa esta muy largo", en fin la verdad es que es un muy bien Tributo, a los pocos jugadores que verdaderamente marcan epoca en esta posicion, tenias razon cuando me dijiste que era muy anti-madrid, pero en fin hasta eso en el futbol, soy muy tolerante, jajajajaja, te apoyo tambien en que maldini, pesara mas en la Historia del Milan, Que Roberto Carlos en la del Madrid, NO me queda mas que decirte !!FORCA INTER¡¡¡

Ernesto Diezmartínez dijo...

No entendí nada de lo que escribiste. ¿Puedes escribir sobre cosas realmente importantes? ¿Ty Cobb, por ejemplo? ¿Ruth? ¿Hank Aaron? ¿Chucho Sommers, aunque sea?

Capitán Tomate dijo...

Hasta los grandes clubes sufren por la falta de laterales izquierdos de calidad. Maldini y Roberto Carlos no son precisamente unos adolescentes y el primero juega actualmente de central. El lateral izquierdo de calidad es una cosa tan rara que ojalá hubiera alguna manera no sólo de darles el reconocimiento que merecen, sino de prolongarles también su vida futbolística a tope.

@duendecallejero dijo...

Orale... Pero ni modo, sigo sin entender al Fut, master... Ni modo, es en lo único en lo que coincido con Vallejo...