Cuando Fernández de Lizardi funda, hacia el siglo XIX, el gran torneo de las letras mexicanas, al mismo tiempo diseña una galería donde se resguardan nuestros desmanes históricos, nuestra invocación de esas deidades que le dieron nombre a la cultura patria, los diversos romances que la educaron sentimentalmente para soportar todo tipo de despojos, los héroes que trazaron a punta de cañón las dimensiones de un pueblo que se cree invencible (precisamente por su idea del pueblo como un coto insobornable, un fortín que resguarda la soberanía de nuestras tradiciones más arraigadas) en todo, particularmente en el futbol.
Pero ¿quiénes son los que han ido configurando, a lo largo del tiempo, la leyenda de este torneo que ha admitido a todo tipo de estilistas? ¿Quiénes le han dado al gran campeonato de la narrativa mexicana el nivel que actualmente tiene, capaz de medirse con las escuadras que le dan lustre a las distintas competencias en Europa y el mundo? Lo que sigue, es una alineación de lo que pudiera ser un once ideal en la historia de este torneo. Se trata de una visión muy particular de ese salón de la fama imaginario que vamos organizando paulatinamente en la biblioteca y en el campo de juego.
Portero
Juan Rulfo. El l1amado Pichón de San Gabriel inició su carrera futbolística en los llanos de su natal Jalisco; poco a poco fue ganando fama de imbatible hasta que su retiro inminente de las canchas lo convirtió en una leyenda. Jugó muy pocos años vistiendo la camiseta de los Mezcaleros de Arandas, rivales acérrimos de los Chapulines de Teocaltiche. Se dice que fue el primero en pugnar por el cambio de los postes planos a los postes cilíndricos, propuesta un tanto extraña pues la hizo en una reunión indigenista ante los comisionados de la UNESCO.
Defensas
Carlos Fuentes. Aunque nunca aceptó el mote de New Jersey's Doll, Carlos Fuentes siempre hizo gala de una elegancia indestructible para defender la meta de los muchos equipos en los que ha jugado a lo largo de su carrera. Sólo una lesión, propinada por el Confesor Krauze, recio judío que ha hecho historia gracias a sus disparos potentes de media distancia, pudo diezmar (y esto por un tiempo muy breve) la condición de este libero extraordinario cuyos máximos logros, por cierto, habría que hallarlos en el extranjero.
Fernando del Paso. El Guardián de Cocoyucan ha sido, hasta hoy, uno de los más grandes laterales derechos de todos los tiempos; se ha dado lujos como la agencia libre y los prolongados descansos sin que la inactividad afecte su fino toque y velocidad endemoniada para salir al frente. También le llaman el Loco, pues son conocidos los largos monólogos en los que se abisma mientras el juego transcurre en el marco rival.
Agustín Yáñez. Este extraordinario stoper basó su talento, principalmente, en una reciedumbre que luego lo llevaría a alcanzar peldaños en los terrenos de la política. Son famosas sus entradas arteras que, sin embargo, los árbitros dejaban pasar en aras de un juego violento que enriquecía los campos donde Yáñez fue emperador y amo de su época.
Juan José Arreola. El Piloto de San Miguel ha sido, sin duda, un medio de contención famoso gracias a su toque privilegiado. Lo hicieron famoso las largas y fatigosas discusiones sobre la lengua castellana, que tenía con su compañero Antonio el Faisán Alatorre, antes de cada partido. Luego de colgar los zapatos (en un sentido literal la expresión), el Piloto pasó por diversos oficios y rememora, a la primera oportunidad, su estancia europea, sus años plácidos y felices como miembro de la poderosa escuadra Los Panaderos de Sayula, allá por los años cincuenta, y su amistad con el gran cancerbero Juan Rulfo.
Medios
Daniel Sada. El Tanque de Mexicali actualmente es uno de los más prodigiosos gambeteros con que cuenta la liga. A la gran variedad de jugadas, habidas y por haber, en el repertorio de magia lingüística, Sada ha ido agregando de su cosecha poderosos giros que nos remiten, vaya, a diversas etapas de este deporte. Es común que Sada se burle a sí mismo mientras los contrincantes esperan que salga, de esa chistera que tiene por talento, un conejo que vaya a acunarse en la portería enemiga. Cuenta la leyenda que el Tanque engaña a los rivales con abigarrados trabalenguas que nadie acierta a resolver y que provocan un desconcierto musical en todas las zagas.
César López Cuadras. Sinaloense adoptado por Jalisco, dueño de un estilo que resume a buena parte de los jugadores cuatreros de la sierra que lo vio nacer, el padre de Bernardino Casablanca es uno de las más prometedoras incorporaciones a la liga mexicana, donde ha sabido responder con un toque punzante y un sentido del humor agudo a la par que norteño a la hora buena. Ha hecho innumerables convocatorias para recuperar a los extintos Leones Negros de la U de G al panorama de los torneos en México. Se habla de su amistad (sospechosa, por cierto) con el legendario Truman Capote (quien realmente no murió, sino que se conserva en un tonel de whisky en alguna sombría cava de Nueva Orleans).
Federico Campbell. Bautizado por Ángel Fernández como el Italiano, Federico Campbell es considerado uno de los maestros del futbol a ras de campo, ese de toque frontal que busca el botín del compañero en las trincheras contrarias. Se le llama también el Periodista Campbell por su pase corto, casi telegráfico, y por su increíble capacidad para leer los partidos más rápido que nadie. Desde los equipos donde ha jugado, Campbell ha sido un fiero combatiente del poder de las instituciones que dominan a éste y a todos los deportes del mundo. Cuando no juega escribe libros y uno de ellos, La invención del poder, dice la crítica autorizada, lleva un sinfín de mensajes en clave impugnando la impresionante dictadura de Joao Havelange al mando de la FIFA.
Delanteros
Élmer Mendoza. El querido Patotas debutó ya veterano, pero no menos brillantemente en el deporte de las patadas. Su posición de extremo volador, es identificada sólo por el desgarbo con el que navega la banda izquierda y entra en el área rival. Lo que sea de cada quien, es rapidísimo y casi inalcanzable, a pesar de su estatura y sus años. En su equipo también le llaman el Galletas, pues religiosamente, antes de cada juego, se le aprecia comiendo unas pancremas acompañadas por una coca cola fría. Desde bastante tiempo, Élmer da clases de futbol mental sobresaliendo, entre sus discípulos, el espigado novato Sergio Mantecado Ramos. Se dice del Patotas que Maradona ha sido grande gracias a sus consejos, pero él, hasta ahora, prefiere trasladar estos comentarios a la bella nómina de su leyenda viviente.
Juan José Rodríguez. El Relámpago de la Sánchez Celis es, vaya, una mezcla de Faustino Asprilla con Luis Hernández, sólo que en una versión mucho más merengue y habanera. Su estilo es desconcertante por limpio y gusta de hacer todo tipo de trucos con el balón. En 1999 se le consideró el novato del año, sitio que precisamente disputó con su paisano Élmer Mendoza ganándole a éste por una nariz. A Juan José, en sus ratos de ocio, que no son muchos, se le suele ver tocando las tumbadoras en el famoso antro El Alba Atroz, regenteado desde hace un par de años por el retirado defensa central Héctor Apocalipsis Mendieta.
Cristopher Domínguez Michael. El también llamado Dandy es, en nuestros días, una de las principales influencias en los campos de este deporte. No es duro en sus entradas pero minuciosamente ha ido diezmando a los defensores que se le enfrentan, retirando a más de uno a los terrenos de la abnegaci6n y el infortunio deportivo. Aunque le va al Cruz Azul, el Willy Pescador (así se le conoce en la liga) siempre ha militado para el San Ángel, llevando a su equipo a los primeros lugares de la competencia.
Pero ¿quiénes son los que han ido configurando, a lo largo del tiempo, la leyenda de este torneo que ha admitido a todo tipo de estilistas? ¿Quiénes le han dado al gran campeonato de la narrativa mexicana el nivel que actualmente tiene, capaz de medirse con las escuadras que le dan lustre a las distintas competencias en Europa y el mundo? Lo que sigue, es una alineación de lo que pudiera ser un once ideal en la historia de este torneo. Se trata de una visión muy particular de ese salón de la fama imaginario que vamos organizando paulatinamente en la biblioteca y en el campo de juego.
Portero
Juan Rulfo. El l1amado Pichón de San Gabriel inició su carrera futbolística en los llanos de su natal Jalisco; poco a poco fue ganando fama de imbatible hasta que su retiro inminente de las canchas lo convirtió en una leyenda. Jugó muy pocos años vistiendo la camiseta de los Mezcaleros de Arandas, rivales acérrimos de los Chapulines de Teocaltiche. Se dice que fue el primero en pugnar por el cambio de los postes planos a los postes cilíndricos, propuesta un tanto extraña pues la hizo en una reunión indigenista ante los comisionados de la UNESCO.
Defensas
Carlos Fuentes. Aunque nunca aceptó el mote de New Jersey's Doll, Carlos Fuentes siempre hizo gala de una elegancia indestructible para defender la meta de los muchos equipos en los que ha jugado a lo largo de su carrera. Sólo una lesión, propinada por el Confesor Krauze, recio judío que ha hecho historia gracias a sus disparos potentes de media distancia, pudo diezmar (y esto por un tiempo muy breve) la condición de este libero extraordinario cuyos máximos logros, por cierto, habría que hallarlos en el extranjero.
Fernando del Paso. El Guardián de Cocoyucan ha sido, hasta hoy, uno de los más grandes laterales derechos de todos los tiempos; se ha dado lujos como la agencia libre y los prolongados descansos sin que la inactividad afecte su fino toque y velocidad endemoniada para salir al frente. También le llaman el Loco, pues son conocidos los largos monólogos en los que se abisma mientras el juego transcurre en el marco rival.
Agustín Yáñez. Este extraordinario stoper basó su talento, principalmente, en una reciedumbre que luego lo llevaría a alcanzar peldaños en los terrenos de la política. Son famosas sus entradas arteras que, sin embargo, los árbitros dejaban pasar en aras de un juego violento que enriquecía los campos donde Yáñez fue emperador y amo de su época.
Juan José Arreola. El Piloto de San Miguel ha sido, sin duda, un medio de contención famoso gracias a su toque privilegiado. Lo hicieron famoso las largas y fatigosas discusiones sobre la lengua castellana, que tenía con su compañero Antonio el Faisán Alatorre, antes de cada partido. Luego de colgar los zapatos (en un sentido literal la expresión), el Piloto pasó por diversos oficios y rememora, a la primera oportunidad, su estancia europea, sus años plácidos y felices como miembro de la poderosa escuadra Los Panaderos de Sayula, allá por los años cincuenta, y su amistad con el gran cancerbero Juan Rulfo.
Medios
Daniel Sada. El Tanque de Mexicali actualmente es uno de los más prodigiosos gambeteros con que cuenta la liga. A la gran variedad de jugadas, habidas y por haber, en el repertorio de magia lingüística, Sada ha ido agregando de su cosecha poderosos giros que nos remiten, vaya, a diversas etapas de este deporte. Es común que Sada se burle a sí mismo mientras los contrincantes esperan que salga, de esa chistera que tiene por talento, un conejo que vaya a acunarse en la portería enemiga. Cuenta la leyenda que el Tanque engaña a los rivales con abigarrados trabalenguas que nadie acierta a resolver y que provocan un desconcierto musical en todas las zagas.
César López Cuadras. Sinaloense adoptado por Jalisco, dueño de un estilo que resume a buena parte de los jugadores cuatreros de la sierra que lo vio nacer, el padre de Bernardino Casablanca es uno de las más prometedoras incorporaciones a la liga mexicana, donde ha sabido responder con un toque punzante y un sentido del humor agudo a la par que norteño a la hora buena. Ha hecho innumerables convocatorias para recuperar a los extintos Leones Negros de la U de G al panorama de los torneos en México. Se habla de su amistad (sospechosa, por cierto) con el legendario Truman Capote (quien realmente no murió, sino que se conserva en un tonel de whisky en alguna sombría cava de Nueva Orleans).
Federico Campbell. Bautizado por Ángel Fernández como el Italiano, Federico Campbell es considerado uno de los maestros del futbol a ras de campo, ese de toque frontal que busca el botín del compañero en las trincheras contrarias. Se le llama también el Periodista Campbell por su pase corto, casi telegráfico, y por su increíble capacidad para leer los partidos más rápido que nadie. Desde los equipos donde ha jugado, Campbell ha sido un fiero combatiente del poder de las instituciones que dominan a éste y a todos los deportes del mundo. Cuando no juega escribe libros y uno de ellos, La invención del poder, dice la crítica autorizada, lleva un sinfín de mensajes en clave impugnando la impresionante dictadura de Joao Havelange al mando de la FIFA.
Delanteros
Élmer Mendoza. El querido Patotas debutó ya veterano, pero no menos brillantemente en el deporte de las patadas. Su posición de extremo volador, es identificada sólo por el desgarbo con el que navega la banda izquierda y entra en el área rival. Lo que sea de cada quien, es rapidísimo y casi inalcanzable, a pesar de su estatura y sus años. En su equipo también le llaman el Galletas, pues religiosamente, antes de cada juego, se le aprecia comiendo unas pancremas acompañadas por una coca cola fría. Desde bastante tiempo, Élmer da clases de futbol mental sobresaliendo, entre sus discípulos, el espigado novato Sergio Mantecado Ramos. Se dice del Patotas que Maradona ha sido grande gracias a sus consejos, pero él, hasta ahora, prefiere trasladar estos comentarios a la bella nómina de su leyenda viviente.
Juan José Rodríguez. El Relámpago de la Sánchez Celis es, vaya, una mezcla de Faustino Asprilla con Luis Hernández, sólo que en una versión mucho más merengue y habanera. Su estilo es desconcertante por limpio y gusta de hacer todo tipo de trucos con el balón. En 1999 se le consideró el novato del año, sitio que precisamente disputó con su paisano Élmer Mendoza ganándole a éste por una nariz. A Juan José, en sus ratos de ocio, que no son muchos, se le suele ver tocando las tumbadoras en el famoso antro El Alba Atroz, regenteado desde hace un par de años por el retirado defensa central Héctor Apocalipsis Mendieta.
Cristopher Domínguez Michael. El también llamado Dandy es, en nuestros días, una de las principales influencias en los campos de este deporte. No es duro en sus entradas pero minuciosamente ha ido diezmando a los defensores que se le enfrentan, retirando a más de uno a los terrenos de la abnegaci6n y el infortunio deportivo. Aunque le va al Cruz Azul, el Willy Pescador (así se le conoce en la liga) siempre ha militado para el San Ángel, llevando a su equipo a los primeros lugares de la competencia.

1 comentario:
Aunque veo cierto equilibro en el once, también noto cierta tendencia hacia el fútbol ofensivo y atrevido. Para conservar el estilo, ¿quién podría ocupar el cargo de entrenador del equipo?
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